"Me envió a evangelizar a los pobres"
Mons. Alfredo Viola, segundo Obispo de Salto

Breve reseña de su vida

Al fallecer Mons. Camacho, el 29 de mayo de 1940, asume la titularidad de la Diócesis su Coadjutor, Mons. Alfredo Viola.

El segundo Obispo de Salto nació en Montevideo en 1895, y allí falleció en 1972. Fue ordenado sacerdote en Roma el 22 de abril de 1916, donde poco después se doctoró en Derecho Canónico, en la Pontificia Universidad Gregoriana.

De regreso a Montevideo fue nombrado Vicario Cooperador en la parroquia de Nico Pérez.

En 1919, creada la Diócesis de Salto, comenzó a colaborar con Mons. Camacho, siendo designado Fiscal Eclesiástico y Visitador Parroquial.

Tendrá a su cargo las obras de las Vocaciones Sacerdotales. Mons. Camacho le encomendó crear y dirigir la Asociación de Contribución al Culto.

El 23 de agosto de 1936 fue consagrado Obispo coadjutor de la Diócesis de Salto, con derecho a sucesión, en la catedral de Montevideo.

Habiendo colaborado muy de cerca con su predecesor, Mons. Viola será firme continuador de su obra, en la que la formación del clero continuó teniendo importante lugar.

El 28 de febrero de 1968, por razones de edad y de salud dejó el gobierno de la diócesis a Mons. Marcelo Mendiharat. Como Obispo Emérito siguió residiendo en el Obispado, por expresa voluntad del nuevo Obispo, hasta octubre de 1971, fecha en que es trasladado a Montevideo donde permanece hasta su muerte, el 11 de agosto de 1972.

Su lema episcopal

"Evangelizare pauperibus misit me" (Me envió a evangelizar a los pobres, Lc. 4,18). "El lema lo eligió Mons. Viola con el pensamiento puesto en las multitudes proletarias de nuestro tiempo, alejadas del Evangelio; y en particular en los trabajadores y en los indigentes del interior de nuestra campaña, desprovistos en gran proporción de las enseñanzas y de los auxilios espirituales" (Revista Diocesana, julio 1940).

 

El legado de Mons. Camacho...

25 de noviembre de 1944, Carta pastoral en los XXV años de la toma de posesión de la diócesis por Mons. Camacho. [1944-45 p. 289]

Expresando su gratitud a Dios, reconociendo la obra de Mons. Camacho, sin triunfalismos, y con la mirada puesta en el futuro, Mons. Viola enumera las realizaciones de la Diócesis a 25 años de la toma de posesión de su primer Obispo :

  • Las obras materiales : Iglesias Parroquiales, Capillas, Colegios ; destacando especialmente la obra de la Catedral y del Seminario Menor "Mons. Camacho".
  • El espíritu de Diócesis, que tuvo en Mons. Camacho "un gestor sabio y prudente, que sin choques ni violencias que separan, antes con caridad y benevolencia que aglutinan, logró no sólo crearlo, sino también hacerlo arraigar profundamente más que en la inteligencia, en los corazones de sus hijos".
  • La intensificación de la vida espiritual, manifestada principalmente "en el desarrollo y enfervorizamiento de la vida eucarística".
  • Los Colegios Católicos (muchos de ellos parroquiales)
  • Las Comunidades Religiosas "han acrecentado su número y actuación en todos los terrenos del apostolado : parroquial, educativo, hospitalario y puramente espiritual".
  • La Acción Católica
  • La Obra de los Retiros Parroquiales para hombres "en catorce años logró que más de seis mil hombres hicieran sus Ejercicios Espirituales".
  • Las Asociaciones Piadosas, entre ellas : las Asociaciones Catequísticas, el Apostolado de la Oración, las Asociaciones de Santa Elena (formación espiritual de las maestras) y las Conferencias Vicentinas.
  • El Seminario y las Vocaciones Sacerdotales. "La Asociación de la Contribución al Culto y la Obra de las Vocaciones Sacerdotales fueron las primeras obras de carácter general diocesano que creó nuestro Predecesor (...) El movimiento vocacional formado sobre la base segura de la oración y de la vida eucarística se ha agigantado en toda la Diócesis y sus frutos se perciben en nuestro Seminario que, con la gracia de Dios, no tardará en llenar nuestras aspiraciones, aún las que parecían más difíciles de ser satisfechas, y en dar a la Diócesis, Sacerdotes tan numerosos y santos como los necesita."

En esta Carta anuncia que el Congreso Eucarístico Diocesano "no ha de ser una simple exteriorización de piedad con grandes y resonantes actos eucarísticos, sino también y principalmente una renovación total de los individuos, Asociaciones y Comunidades que, mediante su perfeccionamiento espiritual, rendirán a Jesús Hostia el mejor y más plausible homenaje que los postrará eficacísimamente ante el altar que elevará la Diócesis".

... es acrecentado por el nuevo Obispo.

Igual que para su predecesor, la gran preocupación de Mons. Viola fue la escasez de vocaciones. Ese tema estaba en sus predicaciones, retiros, triduos y novenas.

Para la formación cristiana, fomentó la práctica de los Ejercicios Espirituales, que en 1950 confió a los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey, continuando la obra iniciada en tiempos de Mons. Camacho, con la llegada en 1929 del P. Francisco de Paula Vallet.

La construcción del Seminario Menor fue otra de sus metas, que pudo concretar, dándole el nombre de "Mons. Camacho".

Para atender la inmediata necesidad de sacerdotes viajó a Europa y obtuvo de Italia seminaristas que terminaran sus estudios en Uruguay para irse adaptando al nuevo ámbito de trabajo.

La Acción Católica, establecida en la diócesis en 1934 continúa con la destacada participación de laicos de profunda fe y sólida formación, como el Dr. Miguel Saraleguy. La Iglesia vive en confrontación con la sociedad, combatiendo vicios y malas costumbres, y con un Estado que promueve desde la Escuela Pública una mentalidad laicista falsamente neutral.

Reemprendió la construcción de la catedral, adaptando los planos antiguos a las nuevas exigencias. Hizo construir el altar mayor a imitación del de Montserrat. Hizo traer de Lyon el altar del Santísimo Sacramento. La escultura sobre la tumba de Mons. Camacho, obra del salteño Edmundo Pratti y el cuadro de San Miguel Arcángel, obra de José Luis Zorrilla de San Martín dan testimonio de su preocupación artística y su deseo de unir la fe y el arte. La Catedral fue consagrada el 23 de agosto de 1961.

Acontecimientos destacados

Algunos acontecimientos van marcando el camino pastoral de la Diócesis:

· Primer Congreso Vocacional Diocesano, en ocasión de las Bodas de Plata sacerdotales del Obispo, y de colocarse la piedra fundamental del Seminario Menor "Mons. Camacho"(10-15 setiembre de 1941). Durante el congreso fallece el gran colaborador de Mons. Camacho, Mons. Fernando Damiani.

· Primer Congreso Eucarístico Diocesano, con la asistencia de los demás Obispos uruguayos, seis Obispos argentinos y uno paraguayo y bajo la presidencia del Nuncio Apostólico (4-11 noviembre 1945); en los 25 años de la llegada de Mons. Camacho a la Diócesis.

· III. Asamblea Nacional de la Juventud Masculina da Acción Católica, 20-22 setiembre de 1945, en Salto.

· Primer Congreso Diocesano de Ejercicios Espirituales y segundo de la Obra de las Vocaciones, presidido por el Nuncio Apostólico, y con presencia de los Obispos uruguayos y algunos argentinos.(12 al 16 de setiembre de 1951).

· Con la creación de la Diócesis de Mercedes, en 1961, la Diócesis de Salto alcanza su actual configuración territorial . En 1956 se había creado la Diócesis de San José, adjudicándole los departamentos de San José, Canelones y Colonia, desgajando este último del territorio de Salto. La Diócesis de Mercedes se formará con Soriano y Colonia, y la de San José recibirá el departamento de Flores, que dejará así de pertenecer a Salto

· También en 1961 Mons. Viola consagra la Iglesia Catedral, comenzada por Mons. Camacho en 1921, que ya estaba terminada en sus partes esenciales.

Documentos

Los llamados a la decencia en las modas.

1944 - Carta Pastoral Colectiva del Episcopado uruguayo sobre obligaciones de los católicos (Barbieri, Paternain -Florida y Melo- y Viola), a propósito de la Contribución al Culto, para solventar las obras de la Iglesia: Seminario, Escuelas Parroquiales gratuitas, Obras de orden piadoso y social, obras en favor del pobre.

La hora de la renovación

En América Latina

En julio de 1955 se celebra en Río de Janeiro la primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, de la que nació el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) con sede en Bogotá, que se reúne anualmente y estudia los problemas de mayor interés pastoral para América Latina. Esta Conferencia fue convocada por la Santa Sede y reunió delegaciones de todos los episcopados: 105 Obispos que llevaban la opinión de sus respectivos Episcopados, sobre temas previamente estudiados. La Conferencia fue presidida por el Cardenal Piazza, entonces secretario de la Sagrada Congregación Consistorial.

En ella estuvo participando Mons. Viola, siendo de quienes impulsaron decididamente la creación del CELAM junto, entre otros, al Obispo de Talca (Chile) Mons. Manuel Larraín.

y en la Iglesia universal

Los años de posguerra en Europa presenciaron la búsqueda de nuevas respuestas pastorales a un mundo en rápida transformación, pluralista y laicizado. La renovación litúrgica iba ganando espacio para el uso de las lenguas vernáculas en la celebración de los sacramentos; la renovación catequética proponía trasmitir, más que dogmas, un estilo de vida, una forma de ser cristiano; los estudios bíblicos abrieron una renovada presencia de la Biblia en la vida de los católicos. La Acción Católica significó un gran avance con respecto a la ubicación de los laicos en la Iglesia y en el mundo en comparación con épocas anteriores.

Es en este contexto que llega al pontificado el Cardenal Angelo Roncalli, con el nombre de Juan XXIII. Este Pontífice fue elegido como "un Papa de Transición". Sin embargo, llamó a la Iglesia a una profunda revisión de su ser y misión, convocando al Concilio Ecuménico Vaticano II.

El Concilio Vaticano II

Un reciente estudio sobre la historia de la Iglesia en el Uruguay afirma que en América Latina "la convocatoria fue recibida sin grandes expectativas, con la sensación de no saber muy bien el ‘para qué’ de un Concilio, pero con apertura, con la idea de que podía ser una buena oportunidad para aprender algo de lo que se venía haciendo en Europa. Sólo unos pocos y lúcidos Obispos vieron desde el principio la trascendencia que podía tener".

Se cuenta que después de la primera sesión del Concilio, a la que concurre con su Coadjutor Mons. Mendiharat, Mons. Viola advierte "esto va a ser largo", y se pone en campaña para conseguir un vehículo. En ese automóvil, conducido por Mons. Mendiharat, Mons. Viola se desplaza por toda Italia y por Europa, estableciendo contactos y buscando las más diversas ayudas para la Diócesis.

El Concilio en el Uruguay

La renovación conciliar llega a la Diócesis como al resto del Uruguay con la creación de la Conferencia Episcopal del Uruguay y la introducción de la Pastoral de Conjunto en 1965, a partir de las orientaciones del Canónigo Boulard, que visita siete Diócesis, invitado por los Obispos, entre el 31 de junio y el 19 de julio de 1964.

Es un cambio de actitud de la Iglesia frente al mundo. La Iglesia se declara servidora de la humanidad, y busca unificar sus fuerzas para ejercer su misión ante todos los hombres. Mons. Viola, junto a su Coadjutor, Mons. Mendiharat, participaron de las sesiones del Concilio y fueron decididos impulsores de la renovación de la Iglesia diocesana

El patrono de la diócesis

A pedido nuestro, siguiendo la indicación y los deseos de nuestro siempre gratamente recordado padre Mons. Camacho (q.e.p.d.), la Santa Sede dio a nuestra diócesis, como Patrono, al Arcángel San Miguel, excelso espíritu angélico que representa la "fuerza de Dios" contra la cual nada pueden las potestades infernales.

¿Cuál ha sido nuestro empeño al acudir a tan valioso protector? (...)

Las necesidades de la Diócesis son incontables (...) comenzando por la necesidad de clero, que consideramos la verdaderamente fundamental y básica; pasaríamos por la ignorancia religiosa de nuestras familias, cuyo fruto amargo es su formación al margen de la ley de Cristo y su disolución por el divorcio; llegaríamos a lo que es aún más doloroso, la disminución criminal de la niñez por la voluntad de los padres contra la voluntad de Dios y a la formación de nuestra niñez sin principios religiosos, en una escuela que injustamente priva a los padres católicos de su derecho natural a la educación cristiana de sus hijos; y terminaríamos, por no hacernos interminables, con la falta de capillas en los núcleos habitados y en los puntos estratégicos de nuestra campaña, etc., etc.

¿Quién podrá remediar tantas necesidades?

No, ciertamente, nosotros dejados a nuestras solas fuerzas; pero sí, ciertamente, nosotros unidos a la Omnipotencia divina. "¿Quién como Dios?", clamaremos con nuestro Santo Patrono y nada ni nadie nos arredrará.

Reorganización de la Acción Católica

Boletín Eclo. 496, enero 1960, p. 5., especialmente p. 12. Creación de Centros Juveniles de base amplia. (a los 25 años de trabajo de AC en la diócesis).

Formación en la acción. Esta sublime y delicada misión de ayudar a la Iglesia en la salvación de las almas, que el mismo Cristo confía a los laicos, supone lógicamente una formación adecuada.

En primer término una formación intelectual, es decir un conocimiento tan amplio como sea posible de la doctrina de Cristo. El apóstol laico es un soldado de Cristo y por lo tanto debe poseer el arma de defensa y de conquista que es su doctrina.

Pero no podemos pretender, dadas las circunstancias de nuestro ambiente, que esos apóstoles previamente al ejercicio del apostolado, posean una formación completa.

Su formación debe ser correlativa a la acción apostólica que ejerzan ; por otra parte, en esa misma acción, con el apoyo de un criterioso asesor, encontrarán el mejor estímulo para el estudio serio y cada vez más profundo de la doctrina, ya que las mismas dificultades de la acción les harán palpar la necesidad de prepararse.

(...)

A esta formación intelectual, debe agregarse como base insustituible una profunda preparación espiritual. Preparación espiritual mediante la cual los apóstoles tomen conciencia clara de que por el Bautismo están injertados en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, y que de Él reciben la propia vitalidad espiritual ; por la Confirmación se han convertido en soldados de Cristo y de la Iglesia para la conquista de las almas ; y por los demás Sacramentos que por distintos caminos contribuyen a dar o reforzar la vida sobrenatural de las almas, podrán adquirir la santidad personal, cuyo influjo sentirá la vitalidad de todo el Cuerpo Místico.

Boletín Eclo. 499, abril 1960, p. 204

Vísperas del Concilio:

Boletín Eclo. 524, 1962 p. 252.

Carta Pastoral Concilio Ecuménico Vaticano II (8 set 1962)

En vísperas, puede decirse, de nuestra partida hacia Roma, para participar del Concilio Ecuménico Vaticano II, el 11 del próximo mes de octubre, creo oportuno dirigirme a vosotros para expresaros una vez más, mi pensamiento sobre este magno acontecimiento y sobre la forma en que debéis uniros a él.

¿Qué es un Concilio? El Concilio, cuya naturaleza y constitución conocéis, reunirá a más de 2.500 Obispos del mundo entero, a los que, en forma a todas luces providencial, convocó nuestro Santo Padre, el venerado Juan XXIII.

Ellos, bajo la mirada y la presencia del Papa, estudiarán los problemas que se plantean, y decidirán, siempre en unión con el Papa y con la asistencia del Espíritu Santo, las soluciones que deben adoptarse.

Indudablemente, en el Concilio la acción del Espíritu Santo es fundamental y primordial : "el Espíritu Santo y nosotros hemos decidido..." dicen los apóstoles en el que pudiera llamarse el primer Concilio. No es una reunión meramente humana y natural, es algo de carácter sobrenatural. (...)

Estos frutos que el Papa justamente espera que logre el Concilio, dependen también de vuestra colaboración decidida. El mismo Santo Padre nos concreta esa colaboración en su Encíclica de convocación. Nos pide antes que nada y principalmente la oración, la oración fervorosa y constante, de que nos dieran ejemplo los primeros cristianos, especialmente en medio de las persecuciones.

Llamado a la responsabilidad social

(22 de mayo de 1964). Firmado por Mons. Viola y Mons. Mendiharat.

"Lo que acabamos de exponer exigiría soluciones de conjunto y de gran envergadura, pero en todos los rincones de nuestra Diócesis, por no decir de nuestra Patria, hay problemas locales de urgencia, que reclaman nuestro esfuerzo inmediato.

Mientras estudiamos y nos preparamos para colaborar en otras más vastas soluciones, queremos referirnos a un caso concreto y apremiante de la ciudad de Salto.

Se trata del barrio "La Tablada", ocupado por 110 familias, con unas 500 personas aproximadamente, cuyas viviendas son una muestra sangrante del abandono en que hemos dejado a nuestros hermanos.

Esta referencia concreta no significa que olvidemos que este caso se repite, en las mismas o en peores condiciones en otros barrios de la ciudad y, más aún, en todas las ciudades o pueblos de la diócesis y especialmente en la campaña.

Al hacerlo, hemos tenido en cuenta este caso que, por sus características, permite una acción inmediata y eficaz, evitando que una vez más nos perdamos en disquisiciones meramente teóricas.

Los vecinos de ese barrio están dispuesto a salir de esa situación. A tal fin, está trabajando una Comisión compuesta exclusivamente de vecinos, desde hace más de un año. (...)

Ya están trazados los planos de lo que será el barrio y las futuras viviendas y, según el sistema tan eficaz como dignificante de la ayuda mutua, los vecinos organizados en equipos, trabajan activamente en la fabricación de bloques con los que levantarán las paredes de sus casas.

Queremos insistir en el hecho de que lo realizado ya en La Tablada es un ejemplo para todos y demuestra claramente de lo que es capaz la persona humana, aún en medios de condiciones económicas precarias, cuando se le da la oportunidad y los medios de levantarse humana y espiritualmente.

Frente a esta iniciativa de alta recuperación social y a otras muchas que surgen en todos los puntos de nuestra Diócesis, queremos dar nuestro más franco y decidido apoyo y al mismo tiempo pedir a los católicos y a todos los hombres de buena voluntad que presten su más decidida colaboración.n

Bol Eclo. 534, jun 1964 p. 90

Cronología

1940

29 de mayo - Fallece Mons. Tomás Gregorio Camacho. Mons. Alfredo Viola, segundo Obispo de Salto.

La Santa Sede da como patrono de la diócesis a S. Miguel Arcángel.

9-10 noviembre - Primer Congreso Agrario de los Sindicatos Agrícolas del Uruguay, en Paysandú.

1941

13 de abril - Creación de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Young.

10-15 setiembre - Primer Congreso Vocacional Diocesano.

1945

4-11 noviembre - Congreso Eucarístico Diocesano.

1947

13 de agosto - Muere en Madrid el P. Francisco de Paula Vallet, fundador de la Obra de la Cooperación Parroquial de Cristo Rey.

4 de octubre - La Iglesia Nuestra Sra. del Rosario y San Benito de Palermo de Paysandú es consagrada Basílica Menor.

1950

25 de febrero - En Trinidad es erigido canónicamente por Mons. Viola el Instituto Secular "Sociedad del Magisterio y Apostolado Parroquial" (SMAP), fundado por el Pbro. José María Cavallero.

5 de marzo - Entrega de la Casa San José a los PP. "Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey", fundados por el P. Francisco de Paula Vallet, como sede central de la Obra de los Retiros Espirituales Parroquiales.

1951

12-16 octubre - Primer Congreso Diocesano de Ejercicios Espirituales y Segundo de la Obra de las Vocaciones.

1952

26 de octubre Consagración episcopal, en la ciudad de Trinidad, de Mons. José María Cavallero, Obispo auxiliar de Salto.

1953

1 de marzo - Creación de la "Comisión Catequística Diocesana".

1954

11 de febrero - Creación de la Pquia. de la Inmaculada Concepción (Tambores).

25 de abril - Creación de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús (Paysandú).

1955

Julio - 1ª Conferencia Gral. del Episcopado Latinoamericano, en Río de Janeiro.

24 de diciembre - Se crea la diócesis de S. José, desprendiendo Colonia de la diócesis de Salto. Se crea nuevamente la diócesis de Melo (que había sido trasladada a Florida). Mons. Cavallero será el Obispo.

1959

18 de mayo - Consagración episcopal de Mons. Marcelo Mendiharat, Obispo auxiliar de Salto, Coadjutor con derecho a sucesión.

1960

17 de diciembre - Creación de la diócesis de Mercedes desprendiendo Soriano de Salto. La diócesis de S. José recibirá el departamento de Flores, que dejará de pertenecer a Salto.

1961

23 de agosto - Consagración de la Catedral de Salto, en las Bodas de plata episcopales de Mons. Viola

1963

Escuela Parroquial "P. José B. Lamas" (Pquia. Sgdo Corazón, Paysandú).

1965

Fundación de la Conferencia Episcopal del Uruguay (C.E.U.)

1968

28 de febrero Mons. Marcelo Mendiharat, tercer Obispo de Salto.

El Congreso Eucarístico Diocesano

El Primer Congreso Eucarístico Diocesano se realizó en Salto, del 4 al 11 de noviembre de 1945, celebrando los veinticinco años de la llegada de Mons. Camacho a la Diócesis.

Asistieron los Obispos uruguayos, seis Obispos argentinos y uno paraguayo. Fue presidido por el Nuncio Apostólico.

En el programa cada día estuvo especialmente dedicado a un grupo de personas o a una intención particular:

Domingo 4 - Día de los niños

Lunes 5 - Día de los enfermos

Martes 6 - Día de los pobres

Miércoles 7 - Día del seminario

Jueves 8 - Día de oración por la Diócesis y las Parroquias

Viernes 9 - Día de oración por la Familia y por la Patria

Sábado 10 - Día de oración por la Iglesia y por el Papa

Domingo 11 - Día de oración por el triunfo de la Sagrada Eucaristía

Cada día se realizaron conferencias; algunas para todo público, otras para sacerdotes y para religiosas; se celebró Misa y se organizó la Hora Santa especialmente para el grupo al que estaba dedicado el dìa. El día de los pobres estuvo marcado por un gesto de caridad realizado por los Vicentinos.

El Congreso culminó con una solemne misa en la Catedral, a las 10 de la mañana, presidida por el Nuncio Apostólico, con homilía de Mons. Barbieri (todavía no era Cardenal).

Ese mismo día, a las 15:30 se inauguró el monumento a Mons. Camacho.

A las16:30, superando algunos inconvenientes a causa del tiempo, que obligaron a modificar lo programado, se realizó la Solemne procesión con el Santísimo Sacramento.

Una crónica de la época

Aproximadamente a las 16 y 30 se comenzó la organización de la Solemne Procesión de clausura. Ya en los primeros momentos se tuvo la impresión de grandiosidad que los actos finales no harían sino confirmar. Todas las calles adyacentes a la Catedral y la plaza que está situada a su frente se encontraban repletas de fieles que sin interrupción afluían a buscar su puesto. Los cálculos oficiales dieron la magnífica cifra de 45.000 asistentes.

El orden que rigió fue el siguiente: A la cabeza, la Cruz. Seguían atrás los gimnastas del Colegio de Hermanos de la Sagrada Familia; los niños de los oratorios de la Parroquia de la Catedral; el colegio de Niños de Nuestra Señora del Carmen; los niños de la Parroquia del Cerro; el Colegio de María Auxiliadora; las niñas de los Oratorios de la Parroquia del Carmen y los niños del Colegio de la Inmaculada Concepción.

Detrás de los niños marchaban las delegaciones parroquiales diocesanas de señoras y señoritas.

A estas delegaciones seguían las de los siguientes departamentos: Artigas, Colonia, Flores, Paysandú, Río Negro, Soriano. A continuación las delegaciones femeninas de la Arquidiócesis, de la Diócesis de Florida y Melo y extranjeras. Luego las señoritas de las Parroquias de Salto. Detrás las religiosas y por último los Exploradores de Don Bosco.

El clero estaba formado por la Cruz Procesional, los Seminaristas, los Sacerdotes, los Prelados; y el Santísimo era conducido por el Excmo. Sr. Nuncio de Su Santidad.

De no haber mediado las condiciones climatológicas, la procesión hubiera atravesado las calles de la ciudad para concluir en el Parque Solari. Ciertamente podemos reconocer la intervención divina ya que al realizarse por las calles céntricas y concentrarse frente a la Catedral hacía resaltar la numerosidad y la demostración de fe. Todo Salto pudo apreciar en su totalidad este acto que sin duda alguna ha escrito la página hasta ahora inaudita de la historia de Salto. El recorrido fue por la Calle 25 de Agosto hasta la de Artigas; allí tomó por Florencio Sánchez para volver a la catedral por la calle Uruguay.

La procesión se desarrolló en forma ordenada y tranquila en medio de las alocuciones de los speakers, de los cantos y oraciones que los fieles seguían con atención. Eran cerca de las 18 y 30 cuando el Santísimo llegó de vuelta a la Catedral. Una gran ovación, un aplauso frenético, el agitar de banderas y pañuelos pobló el ambiente.

Al llegar al altar, el Excmo. Sr. Nuncio entonó el Te Deum, y a continuación procedió a la Bendición Eucarística.

Rezadas las postreras oraciones y reservado el Santísimo Sacramento, todo el pueblo entonó el Himno Nacional. Ya desde este momento hasta que cayó la tarde, el público ofrecía el espectáculo admirable de un fervor incontenible. Con gran vehemencia se agitaban los pañuelos, se coreaban los vítores. Nuestros ojos no se cansaban de contemplar el fuego interior hecho gesto y clamor.

Entonces el Excmo. Sr. Nuncio pronunció el discurso de clausura. "Al clausurar este Congreso —decía— esta realidad autoriza pensar en hermosas promesas futuras". Felicitación, invitación a la mejoración, augurio y bendición, fueron las palabras del representante pontificio, que la multitud recogió con laurosas demostraciones de afecto al Vicario de Cristo y a su representante en nuestro país.

Terminado su brillante discurso, el Excmo. Sr. Nuncio se dirigió al monumento del General Artigas para depositar una corona de flores.

Aquí junto a la figura del prócer que nos legara la nacionalidad, hizo uso de la palabra el Excmo. Sr. Obispo diocesano, Mons. Viola, para agradecer a todas las personas que habían cooperado a la realización de este Congreso y para pronunciar las últimas palabras paternales de exhortación y aliento para el futuro.

Luego se entonaron los Himnos de las naciones hermanas, representadas por miembros de su episcopado, como un homenaje a sus personas y a sus patrias.

(...)

Era ya la hora del receso de la luz natural. Las primeras sombras se difundían en el ambiente. Pero aquellos miles de corazones permanecían en su sitio inmóviles en la actitud de quien quiere prolongar las vibraciones queridas. Y la noche entraba, pero no en aquel fervor que seguía vitoreando a la Eucaristía, a la Iglesia, a su Vicario, a sus Prelados, a la Patria.

Y era como un símbolo de la permanencia de la eficacia de estas jornadas eucarísticas. Quedarían en el tiempo n

(Boletín Eclesiástico N° 327, dic. 1945, p. 473-474)